“El plan de urbanización que el Gobierno de la Ciudad propone para la denominada Villa 31 es muy insuficiente”, afirmó el diputado porteño y vicepresidente primero de la Comisión de Vivienda, Javier Gentilini. El titular del Bloque Frente Renovador en la Legislatura porteña añadió: “Se realizará poca obra nueva, y eso implica que no habrá una transformación espacial de la Villa 31. Se está planteando consolidar lo existente en un 90%, porque solo se proyectan construir aproximadamente 1200 viviendas para realojar a las familias que viven debajo de la autopista Illia; esto es, apenas un 10% del total de las familias habitantes de la villa”.

 

Para Gentilini “se habla de un reacondicionamiento de las viviendas existentes que, en el mejor de los casos, no va a garantizar las condiciones de habitabilidad, salubridad y seguridad que hacen falta y se exigen, normativamente, para el resto de los inmuebles de la Ciudad de Buenos Aires”. Según el diputado, las dificultades de accesibilidad van a seguir existiendo, “ya que no se procede a una transformación geográfica en serio con la consiguiente apertura de calles del ancho que corresponde”.

 

Asimismo, y si bien la 31 y 31bis no están en peores condiciones que otras villas de mayor magnitud, al parecer de Gentilini “el entramado de pasajes y pasillos continuará; llegando en varios casos a su cerramiento por arriba, producto de la ampliación al medio de las casas en los primeros y segundos pisos”. Esto es sumamente grave ya que “la configuración laberíntica de la villa seguirá siendo funcional al desenvolvimiento de organizaciones criminales que, en definitiva, mantienen de rehén a la población”.

 

Con respecto a la construcción de un nuevo empalme para la autopista Illia, “no queda claro qué pasará con el bajo del tramo actual una vez relocalizadas las familias que hoy se encuentran ahí y se haya finalizado con la parquización por arriba. Nada garantiza que ese sector no se vaya a ocupar nuevamente, como tampoco que se detenga la construcción irregular en altura”, señala Gentilini. Igual de contundente fue el diputado del FR al valorar el traslado del Ministerio de Educación al entorno de la villa: “esto no resuelve una urbanización estructural, como tampoco la problemática de la escolarización temprana en la Ciudad de Buenos Aires. Huele más a un golpe de efecto comunicacional y marketing que a soluciones de fondo, tanto desde el punto de vista urbanístico como educativo”.