En el marco de la conmemoración del 40° aniversario del golpe de Estado ocurrido el 24 de marzo de 1976 que se realizó ayer en la Legislatura porteña, el diputado Javier Gentilini reflexionó sobre el rol de la Iglesia Católica en el momento más oscuro de nuestra historia. “Dentro de la Iglesia hubo sacerdotes muy comprometidos con las causas de los sectores populares, algunos incluso terminaron dando su vida en el marco de la feroz represión que desató en esa época. Así que impugnar de manera global a la Iglesia Católica me parece un verdadero desatino”, subrayó el vicepresidente de la Comisión de Cultura.

Al final de su discurso, Gentilini recordó “la complicidad con el régimen militar de ciertos sectores de la sociedad que se beneficiaron con sus políticas” y planteó que el mejor homenaje que se le podía rendir a aquellos que habían muerto o desaparecido era “corregir el proceso de desindustrialización y de aplastamiento de las condiciones sociales de los sectores populares que produjo la dictadura, con una estrategia que dé vuelta la historia en ese sentido”.